Dolores Romero Carmona es conocida en la Fundación Ricardo Fisas Natura Bissé como Loli. Hace aproximadamente dos meses, esta voluntaria de voz amable y firme, ha pasado a tener una colaboración continua: coordina la agenda de tratamientos en el hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y en la Mutua de Terrassa. Con esta entrevista, ponemos cara y corazón a su voz, para que las esteticistas voluntarias y los beneficiarios de nuestros tratamientos puedan conocer mejor a esta mujer luchadora de inagotable sonrisa.

¿Cómo conociste el programa de estética oncológica de la Fundación Ricardo Fisas Natura Bissé?
Fue hace unos seis años, cuando me detectaron cáncer de mama. A través de Oncolliga Terrassa, me derivaron con Ana Vilamanyà, asesora técnica del programa de estética oncológica de la Fundación, y me hizo mucha ilusión encontrármela de nuevo: la conocía personalmente desde hacía bastante tiempo, porque fui alumna suya cuando estudiaba para ser esteticista.

¿Qué tratamiento te hizo?
Me quemé con la radioterapia y creía que era normal. Mi doctora se fue de vacaciones y, a la semana, me diagnosticaron quemaduras de primer grado en la piel. Llamé a Ana, quedamos y me puso una crema para las ampollas. Después me llamaba para saber cómo estaba y para preguntarme si necesitaba algo más. Valoro mucho el trato humano de la Fundación: el que me llamen y me pregunten cómo estoy.

¿Cómo te ayudó el programa de estética oncológica durante tu tratamiento?
Además del trato humano, la Fundación me ha ayudado mucho y estoy muy contenta con los tratamientos que me hacen y los productos como el del mango, que es realmente bueno.

¿Cuándo decidiste hacerte voluntaria?
Hace tiempo que sabía que tenía que hacer algo para ayudar a la gente, porque creo que hay que ayudar y colaborar como podamos. Muchas veces, me llamaban de Oncolliga para que acompañara a distintas personas en tratamiento y las animara y aún hoy sigo colaborando puntualmente con ellos. Y, en la fundación, he participado como usuaria para que las esteticistas que estaban estudiando el curso de estética oncológica pudieran practicar los tratamientos conmigo.

¿Cómo fue tu experiencia con las esteticistas que realizaban el segundo nivel del curso de la Fundación?
Muy positiva. Hay muy buen ambiente y las esteticistas son encantadoras con nosotras: nos cuidan mucho, están por nosotras, nos maquillan… Para nosotras, dejar que las esteticistas aprendan de estética oncológica supone pasar es un día muy bonito con ellas y con otras mujeres que están pasando por lo mismo que tú.

No sé cuánto tiempo dedico a mi voluntariado; me gusta estar disponible para lo que necesiten de mí”

¿Cuál es tu colaboración con la Fundación?
Coordino la agenda del hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y de la Mutua de Terrassa: los pacientes me preguntan y les derivo o al hospital o a la mutua, para que puedan recibir el tratamiento que necesitan. Y luego paso el listado de las pacientes que acudirán a las voluntarias.

¿Qué pensaste cuando te propusieron coordinar una parte de la agenda de la Fundación?
Dije sí sin pensarlo. He recibido mucho de Oncolliga y de la Fundación Ricardo Fisas Natura Bissé y siempre he tenido claro que quería de alguna manera devolverlo; lo que haga para estas dos fundaciones siempre creo que será poco. Durante mi tratamiento, he tenido gente muy buena a mi alrededor y por eso ahora quiero ayudar: darme a los que me necesitan. Porque la vida no es sólo material; yo intento colaborar desde el corazón.

¿Te gusta tu labor?
Mucho. Porque yo he pasado por lo que están pasando estas personas y siempre les digo que la esteticista les ayudará mucho y que, no se preocupen, que el tratamiento tiene un fin, aunque ahora lo vean lejos.

¿Crees que ayuda el hecho de que hayas vivido su situación anteriormente?
Ayuda mucho, porque has vivido lo que ellas y las entiendes muy bien. También ayuda el hecho de que soy esteticista y de que, anteriormente, estuve trabajando atendiendo al teléfono. Aunque tengo muy claro que mi trabajo es coordinar la agenda, escucharlas y derivarlas a las profesionales que las están atendiendo.

¿Qué has aprendido tú después de haber pasado un tratamiento oncológico?
Tenemos que ser fuertes y valientes para tirar adelante. Porque la vida te va trayendo cosas para que te superes cada día. No sólo el cáncer. Todo son etapas de la vida. Yo voy donde haga falta y no tiro la toalla.

¿Sigues en tratamiento?
Aún estoy, pero ya he pasado por la quimioterapia, la radioterapia y tratamiento hormonal. Espero el alta este año. Pero para mí, lo más difícil ha venido después del cáncer, ya que tuve un accidente y ahora tengo dificultades para caminar. Yo vivo el hoy, el momento e intento reírme de algunas cosas de la vida.