Los pasados 8 y 9 de mayo, un segundo grupo de esteticistas realizó el segundo nivel del curso de estética oncológica, que tiene una formación eminentemente práctica y vocación solidaria. Para que las esteticistas puedan practicar los tratamientos específicos de piel en personas que están en tratamiento oncológico, Juani, que es usuaria de nuestro programa, asistió como voluntaria junto a otras catorce mujeres, a la sede de Natura Bissé donde se realizaba el curso. Al finalizar la jornada, nos hizo llegar este escrito que transcribimos a continuación, como una manera de manifestar nuestro más sincero agradecimiento por sus palabras:

“Hoy es un día muy feliz en mi vida. Ahora mismo estoy en una nube ¡no puedo creer el día que he tenido! Pero no soy la única que lo pienso. Hay unas catorce personas con las que he hablado hoy que opinan lo mismo que yo. Y eso es debido a personas maravillosas que trabajan para Natura Bissé y que nos han concedido un día, como si se lo hubiéramos pedido a la lámpara de Aladino, porque ha sido como en un cuento.

Llegamos a la Fundación sobre las 9,30. Allí nos recibieron María Mata y Ana Vilamanyà, a la que quiero mucho, porque es una persona especial, que me ha dado tanto. Nos llevaron al vestuario para que nos pusiéramos las zapatillas y el albornoz. Y, a partir de ahí todo, fue maravilloso: nos hicieron tratamientos en el cutis y en todas las zonas del cuerpo, sobre todo, en el pecho, ya que, debido a las radioterapias, a la mayoría nos ha quedado bastante estropeado. Todo en un ambiente relajante con música de fondo, con personas maravillosas, que nos hicieron los tratamientos con productos de la marca de Natura Bissé.

Las esteticistas han sido ángeles para cada una de las usuarias: ellas y la Fundación nos han regalado un día maravilloso”

Una ángel por cada paciente oncológico. María y Ana fueron guiando a los ángeles, como si se tratara de una gran orquesta. Hasta aquí ¡todo sería fantástico! Pero la historia no acabó aquí: nos ofrecieron un desayuno a media mañana y una maravillosa comida, que nada que envidiar a la de los hoteles de gran nivel.

Y, después de comer, siguió el bonito cuento: dos chicas que representaban a Jorge de La Garza nos ofrecieron una amplia gama de productos para maquillarnos, especiales para personas con la piel tan sensible como nosotras. Maquillaron a la primera de nosotras para que las esteticistas vieran los pasos a seguir. Y, otra vez, cada ángel escogió a quién maquillar. Y terminamos la tarde, guapísimas todas las mujeres que hemos estado un mínimo de un año de tratamientos oncológicos, que han sido una auténtica pesadilla, que hemos pasado una etapa muy dura y que estamos muy castigadas y muy sensibles.

He hablado con otras y estoy expresando lo que todas hemos dicho. Esto es un regalo del cielo. Cuando mi pareja me ha visto, me ha dicho que estaba espléndida. ¡Muchas gracias, a todos los que habéis hecho que este día haya sido tan especial para nosotras!”.